Ya se avistaba a lo lejos el castillo de Tintagel. Justo al norte de la posición donde nos hallábamos, pero tomamos dirección sur en los últimos dos caminos, esto me extrañó hasta tal punto que no pude por menos que preguntarle perplejo a Merlín:
-Os recuerdo que nos dirigimos a mi cueva.
-Pero... la leyenda decía que ésta se hallaba bajo el castillo -. Repuso Roxane.
-Me encanta esa leyenda, me ha sido muy útil que la buscaran allí. ¿Veis aquel acantilado? Allí está.
Ya a pie avanzamos por una cornisa de aproximadamente un metro, giramos un par de salientes, la cueva se hallaba tras un montón de rocas por las que ascendimos prácticamente a gatas.
Una fuerte corriente hizo vacilar nuestras luces, instintivamente las alzamos y pudimos ver mucho más en derredor.
Todo azul, hasta las aguas que se veían al fondo, junto a la orilla se encontraba la losa que bruñera nuestro amigo, ésta brillaba de forma espectacular.
De repente oímos ruido al fondo, alguien se movía y comenzó a gritarnos:
Era yo, mi pecho estaba ensangrentado.
Piotor me miraba satisfecho. Sí, era Piotor, mi gran amigo Piotor, él me había salvado la vida.
Cientos de pensamientos cabalgaban en mi mente.
Después recitó aquel poema:
Щупать пульс
Поразительные на висках.
Дыхание замирает
В устах
Мы знаем, металла.
Дыхание не
Место в груди,
В этом сердце
БАТЭ собрался уходить.
Запах вашей крови.
Влажными руками,
И печально известной пожимая пульс.
В этот момент...
Я кричу я!
Никто, кроме меня.
Если можно,
Я буду делать хорошо.
Мои глаза и уши
Активизировать,
Я чувствую тепло в груди
Управление моим дыханием.
Мой разум открыт,
и только захватывает
Вокруг меня.
Вне было,
То, что я заблокирован
Смелость приходит
Как страх.
В тот же миг.
Tras recitar el poema mi amigo desapareció de retorno a su tiempo. Gracias a mis conocimientos de idiomas pude saber su significado:
Sientes el pulso
Golpeando en las sienes.
La respiración se congela
En la boca y ésta
Te sabe a metal.
El aliento no halla
Cabida en el pecho,
En éste el corazón
Bate a punto de salir.
Hueles tu exudación.
Las manos se humedecen,
Y el pulso tiembla infame.
En ese instante...
Me grito: ¡Soy yo!
Nadie es más que yo.
Si otro puede hacerlo,
Yo lo haré también.
Mi vista y mi oído
Se agudizan, aliándoseme.
Siento un calor en el pecho
Que controla mi respiración.
Mi mente se abre,
y tan solo capta
Lo que me rodea.
Fuera quedó,
Lo que me bloqueó
El coraje llega
Igual que el miedo.
En ese instante.
Roxanne se lanzó hacía mí tremendamente asustada:
Todo ocurrió en Brístol, allí mi amigo tenía un contacto de sus tiempos de la guerra fría, tomamos un helicóptero y llegamos hasta aquí.

-Más o menos así es. Son soldados de origen ruso, brutales y tremendamente preparados, dan miedo, mucho miedo.
